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domingo, 9 de mayo de 2010

Mauricio Mulder: “Si cerramos filas, dirán que todos somos choros”

El parlamentario aprista cree que su partido se levantará, cual Lázaro, de la crisis que terminó por decapitar a sus dos secretarios generales.

Por Emilio Camacho


Quiere volver a la pelea. Luego de un tiempo en silencio, en el que tuvo que acostumbrarse a dejar la secretaría general del Apra, Mauricio Mulder se prepara para competir por la vocería de la bancada oficialista. Esta vez, claro, no permitirá que lo dejen encerrado.
¿Qué ha estado haciendo en estas semanas?, ¿se ha sentado en la puerta de su casa a esperar que pasen los cadáveres de sus enemigos, como dice el proverbio?
(Sonríe) Eso no se aplica a mi caso. En estas semanas estuve en la tarea parlamentaria. Eso sí, participando en la medida de lo posible, en las reuniones de la Dirección Política…
A las que no lo invitan…
Al comienzo, pero ya me están invitando. No fui a dos de estas reuniones, por decisión propia. No quería, estando el tema de las acusaciones en pleno debate, participar de una discusión en la que se podía percibir que estaba con ganas de empujarlos más abajo (a Del Castillo y Quesada), o de que se adelante un congreso partidario.
Con lo que ha pasado, más que olor a bombardas de campaña, el Apra huele a morgue, a muerte electoral prematura. ¿Cree que todavía tienen posibilidades en las elecciones?
El Apra se va a recuperar como lo ha hecho tantas otras veces. De esto también nos vamos a levantar, sin duda.
Aunque solo tienen cinco meses para afrontar las elecciones municipales.
Espero que podamos estar a la altura de las circunstancias. Y espero que entre los dirigentes haya la suficiente madurez para considerar que la determinación de las candidaturas, y el manejo del frente electoral interno, no debe ser coto cerrado de dos personas, sino que debe manejarse con mecanismos de consenso. Si dejamos que las bases trabajen en forma absolutamente libre, y que los tribunales electorales de provincia sean la última instancia para decidir quiénes serán candidatos, probablemente tengamos mejor oportunidad de salir de esta circunstancia que, sin duda, es muy difícil.
Lo veo optimista congresista. El problema es que usted mismo, que se ha convertido en una especie de promotor de candidatos, no ha tenido buena fortuna a la hora de atraer postulantes al Apra. Enrique Cornejo y Mercedes Aráoz han reaccionado aterrados cuando ha sugerido sus nombres.
Creo que, efectivamente, ya me estoy acostumbrando a recibir portazos. Pero supongo que esto pasó porque ambos consideraron prematura mi propuesta. Estoy convencido de que Enrique y Mercedes reflexionarán. Necesitamos candidaturas de gente exitosa, y no contaminada por esta coyuntura en la que la corrupción asoma como un fantasma que no nos deja.
¿Del Castillo y Quesada dejaron sus cargos porque el presidente lo pidió?
No, no. Si bien es cierto que el presidente tiene una posición clara en este tema, esta es una posición que comparte la Dirección Política del partido y así se lo hicimos saber a los dos compañeros (Del Castillo y Quesada). No porque los consideremos culpables, sino porque analizamos las cosas políticamente. Estamos tan vulnerables, que hay que facilitar la defensa de los compañeros en el terreno judicial…
¿No es al revés?, ¿no están pensando en librar al partido de la carga que ambos representan?
Justamente por eso. La idea es liberar y separar al partido, que no tiene que ver con las acciones individuales de sus militantes. Una muestra de amor al partido es separar las cosas.
¿Y usted está satisfecho con la actitud que asumió el presidente y con los adjetivos que empleó
Conociéndolo, yo me imagino que los adjetivos que pudo haber vertido internamente debieron ser peores.
Mandó al diablo al partido, ¿qué cosa más fuerte pudo decir?
Lo que puedo decir es que a él le provocó mucha indignación la primera crisis de los “petroaudios’. Y que nuevamente ocurrieran estos temas de suma gravedad lo dejó más indignado aún. A mí me consta, cuando estábamos en la oposición, en 2001, él siempre decía que a los apristas le clavaron que son corruptos, y que debíamos salir de esto siendo escrupulosos en el tema de la honradez en la gestión pública.
Bueno, el presidente ha reaccionado duramente por algunas denuncias de corrupción, pero en otras ocasiones parece muy indulgente. No se ha pronunciado, por ejemplo, sobre el caso del señor Daniel Saba (presidente de Perupetro), que tiene un audio con Quimper.
Bueno, no sé, no lo he escuchado, quizá no le duela tanto porque no es una persona del entorno cercano ni un militante. Pero yo ya he manifestado que ese señor no debe seguir un minuto más en ese cargo.
Es cierto, usted sí se ha pronunciado, pero el presidente no ha dicho nada.
Habría que hacerle la pregunta en forma directa. De repente, como no es una figura política, sino un técnico, los periodistas tampoco se han fijado en preguntarle al presidente.
En el caso del general (Miguel) Hidalgo, ¿el presidente no se excedió al respaldarlo luego de que lo denunciaran por hacer uso de un auto oficial para temas personales?
Bueno, pero el general Hidalgo está en un proceso interno que puede terminar en su destitución. Ahora, yo considero que el presidente está en lo correcto. De lo que se trata aquí es si es un buen o mal policía. No es un delito de función lo que él estuvo haciendo.
¿Se refiere a usar material de la Policía para temas personales?
Así es. Eso es algo que se tendrá que dilucidar en el ámbito que corresponda. Hay que ver las cosas en el contexto en que el general Hidalgo es uno de los principales factores en la lucha contra el clan de los Sánchez Paredes y el narcotráfico.
Allí hay un matiz. Usted prefiere que acabe el proceso, pero el presidente lo defendió con apasionamiento, sin esperar investigación.
Esas son declaraciones. Lo concreto es que el presidente no está evitando ninguna investigación.
¿Y por qué el presidente le tiene tanta confianza al general Hidalgo? Le encargó la investigación del caso BTR.
Tiene todo el derecho.
¿Tanto como para saltarse al ministro de la época, al general Hernani?
Bueno, el señor Hernani, cuando ocupó la cartera de ministro del Interior, no demostró muchas luces en el tema. Cuando pasó lo del bosque de Pómac salió a decir que a Kennedy también lo habían matado, y cosas así. Había que agarrarse cada vez que declaraba.
Pero al señor Hernani lo designó el presidente.
Sí, claro.
¿Entonces fue un error de juicio?
Probablemente, porque así como lo designó, tampoco lo ratificó cuando hubo cambio de ministros.
¿Entonces lo sobrestimó?
Eso no lo puedo contestar porque yo no sugiero nombres para el gabinete.
Y tampoco lo invitan.
Ni me van a invitar, yo no soy un hombre para ser ministro. Yo soy un hombre de campaña electoral, no de gestión, aunque he hecho mucha gestión. Además no me siento a gusto como ministro, soy un parlamentario neto.
Lo noto un poco presumido.
Al contrario, si fuera presumido diría que estoy aquí, como tantos otros, con mi fajín listo, esperando que me llamen, porque tengo un amplio currículo. No es algo que me interese.
A propósito de las denuncias en Cofopri, se ha desatado una guerra de guerrillas en el Apra. Édgar Núñez denuncia a los apristas implicados en Ica, Gonzales Posada lo denuncia a él, y los tiros vienen de todos lados. ¿Tan difícil es mantener la fraternidad?
Bueno, hay que verle el lado positivo a esto. Si los apristas denuncian las cosas, quiere decir que hay algunos que están dispuestos a que los compañeros paguen responsabilidades cuando se les señalan hechos delictivos. Qué pasaría si cerramos filas. Dirían que todos somos choros.
¿Por qué no le gusta el nombramiento de Wilbert Bendezú como secretario general del Apra?
Bueno, para nadie es un secreto que Bendezú se pasó años golpeándome y faltando a la fraternidad.
¿Entonces hay algo de piconería en su reacción?
No, no. Yo emito una opinión en el sentido de que el partido necesita liderazgos muy grandes y lo que hay ahora es un interinato. Pero, en la medida que esto sea así, yo no voy a pedir que saquen o que pongan a fulano. Si Bendezú va asumir, yo no voy a estar en plan de sabotearlo.
Eso es nuevo. Inicialmente decía que según el estatuto no correspondía que asumiera la secretaría general.
Yo sigo creyendo que el estatuto es lo que vale. No existe la figura del subsecretario general (que reemplaza al secretario general), pero en el camino se incorporaron modificaciones.
Pero es lo que siempre pasa en el Apra. Siempre hay elasticidad para interpretar el estatuto. Usted, por ejemplo, concluía su gestión como secretario general en 2006 y se quedó hasta 2010.
Sí claro, pero no porque yo quisiera, sino porque la Dirección Política evaluaba que no era conveniente llamar a elecciones.
En esta coyuntura, ¿tentarán nuevamente la presidencia del Congreso?
Sí, hay que seguir haciéndolo.
¿Con usted a la cabeza?
No, yo busco ser vocero de la célula. Es el cargo del debate y la polémica.
¿Para este cargo también hacen elección interna
Sí, claro.
Entonces cuídese de los que suelen encerrarlo.
(Risas) Sí pues, voy a tener que tomar alguna protección adicional.
FUENTE: PERU21